algunos principios
Creo fielmente en la absoluta inexistencia de Dios. Soy decididamente ateo y me declaro sorprendido y hastiado hasta el exhausto de la gente que no sólo expresa su creencia en Dios sino que además trata de argumentarla y razonarla.
Basta. Dios no existe. No hay nada. Este es mi primer e irrenunciable principio.
Mi segundo principio prodría ser tan prosaico como la defensa del nudismo. Detesto los reparos. Me agrada el nudismo, o el ‘naturalismo’, en el sentido de obrar de modo natural y sin lacras morales patéticas. Defiendo el sexo explícito y abundante, la desmesura en el deleite del cuerpo y el sentido radicalmente carnal de la vida.
Digamos que estos dos principios definen mi punto de partida.
Digamos que admito mi creciente vocación antisocial e intolerante, pero cada vez soporto peor a quien no comparte mis principios.
R.
