La Coctelera

el relente

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23 Septiembre 2009

pregunta

Hoy en día la gran mayoría de lo que se escribe (podemos imaginar la descomunal creación diaria mundial de millones de personas escribiendo relatos literarios, opiniones, bitácoras, diarios, comentarios, reflexiones, ensayos, blogs, etc.) se guarda en soporte digital, en forma de datos almacenados en discos duros dispersos en ordenadores personales y servidores por todo el mundo. En el caso de Internet, no sabemos dónde están ubicados los servidores y sistemas que almacenan la información, ni quién ni cómo se gestiona esta infraestructura distribuida y etérea, casi líquida. No sé si esto es una fragilidad o una robustez del acervo cultural planetario actual. No lo tengo claro.

¿Era más fácil acabar con toda la ingente creación escrita de la humanidad en cualquier momento puntual del pasado, cuando el soporte era ‘físico' (letra escrita o impresa), o por el contrario es en la actualidad cuando la biblioteca global corre mayor riesgo de destrucción, al estar ésta a un solo clic de ratón, a una sola pulsación de la tecla ‘DEL'?

G.

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Christiaan

Christiaan dijo

Bueno, si no sabemos dónde tenemos los servidores es porque no nos hemos molestado en mirarlo, la información está ahí para quien le interese consultarla. En ningun caso un secreto.
Por ejemplo, de las anotaciones de tu blog se encarga La Coctelera Networks S.L., con domicilio social en la Calle Salamanca,17, Madrid ( información disponible a través de un enlace a pie de esta página donde estoy escribiendo el comentario ). De su hosting se encarga Veloxia Network, S.L., Virgen de la Soledad,32, Elda. Ahora mismo no sé si tienen los servidores ahí o en algún datacenter lejano, tampoco me voy a poner ahora a hacer de Cherlojolms para un simple comentario en un blog, pero en cualquier caso se puede verificar la información con un poco de magia googlística. El caso es que quién y cómo gestiona el almacenamiento de este blog es en realidad una información bastante transparente.

Entre la multitud de agentes que se encargan de "acordarse" de internet para los siglos venideros, los más famosos son quizá Archive.org, que se dedican básicamente a hacer backups (copias de seguridad) de todo internet de forma regular. Como quien graba un DVD con las fotos de la comunión del nene. Cuando una página web desaparece de la red por la razón que sea, es normalmente posible recuperar copias que se guardaron en dicho archivo o en la famosa "caché de google" (otra copia de seguridad de internet que hay por ahí).

En realidad pulsar "DEL" en internet es muy pero que muy difícil, por no decir imposible, como han comprobado repetidamente varias compañias pertenecientes a la industria del entretenimiento cuando han intentado cennsurar o controlar copias de obras de las cuales poseen los copyrights. Cada vez que desaparece un video en Youtube, cinco o quince usuarios suben copias del mismo, multiplicándolas como setas. Cuando algun empleado de cualquier compañia copia por despiste un documento en su carpeta "Mis archivos compartidos", no pasan demasiados minutos hasta que dicha información circula libremente y de forma imparable por la red. Incluso nuestros viejos videojuegos a cuatro colores en CGA que corrian desde un diskette de cinco pulgadas y cuarto, y a pesar de que las compañias que los crearon cerraron hace lustros, siguen vivos en los portales de "Abandonware" donde puedes encontrar auténticas odas a la nostalgia de los ocho bits.

Ya no estamos en los tiempos de Hipatia de Alejandria.

23 Septiembre 2009 | 10:04 PM

G.

G. dijo

No es un asunto trivial. Diferentes organizaciones gubernamentales nacionales e internacionales, así como fundaciones, institutos y empresas llevan no poco tiempo analizando y debatiendo el problema de la 'digital preservation', tratando de establecer criterios unificados y estándares para asegurar unos mecanismos fiables y duraderos de almacenamiento y gestión de la información digital.

El riesgo del advenimiento futuro de una eventual 'digital dark age' se puede resumir en dos tipos de incompatibilidad: hardware (imposibilidad de acceder a información almacenada en soportes digitales físicos obsoletos); y software (imposibilidad de acceder a información almacenada en formatos de archivo obsoletos). Este es el caso que se ha dado, por ejemplo, en la propia NASA, con los datos de Marte de la sonda Viking de 1976. No obstante, se trata de un problema con muchas más aristas, como la continuidad de la gestión o del suministro energético.

Uno de los mayores riesgos de este tema es que gran parte de la información 'circulante' quede en manos de la iniciativa privada. La Coctelera Networks S.L., como comentas, es un ejemplo. La garantía que tanto la iniciativa privada como proyectos 'sin ánimo de lucro' (como el Internet Archive) pueden ofrecer respecto a la salvaguarda de la información es, de alguna forma, discrecional.

En el momento actual, en el que cada ciudadano es un potecial creador de noticias, de arte, de literatura en formato digital, la seguridad de la información empieza por la responsabilidad de cada individuo de almacenar la información con la suficiente seguridad y redundancia; pero una vez que la información no reside en dispositivos locales del usuario, sino que se distribuye por la 'nube', las garantías de que esa información esté disponible y accesible dentro de, pongamos, 50 o 100 años, se diluyen.

G.

24 Septiembre 2009 | 05:21 PM

Christiaan

Christiaan dijo

Lo siento mucho, pero no te sigo. No soy capaz de ver qué hace que la supervivencia de mis documentos de texto esté mejor asegurada en un diskette almacenado en mi sótano que en los servidores de una compañia que dedica varios recursos tanto materiales como de personal a mantenerlos. Los datos de la Viking no estaban en internet, según he entendido, se perdieron precisamente por estar en un soporte físico que ya no es legible. Y la obsolescencia de dichos soportes, que citas como causa principal de la pérdida de documentos a largo plazo, no es precisamente algo que ocurra de un dia para otro porque alguien pulsó por despiste "Aceptar" en lugar de "Cancelar" en alguna ventana inoportuna, tal como se sugería en el texto original.
¿Y entonces el problema es que los agentes que se dedican a almacenar la valiosa información ya no es que sean anónimos y secretos, que no lo son, sino iniciativas privadas?

Un abrazo, Gon, y muchos recuerdos desde el frio norte.

24 Septiembre 2009 | 11:45 PM

G.

G. dijo

Una compañía privada existe hasta que deja de existir sin mayores explicaciones, y a pesar de la legislación que pueda haber al respecto, me cuesta confiar en que haya garantías suficientes de continuidad de sus contenidos almacenados.

Lo que mueve a la iniciativa privada es el negocio, y la cultura no necesariamente tiene por qué estar ligada a este concepto.

Hagamos un poco de simplismo y demagogia: para leer un texto escrito sólo necesito saber leer y un poco de luz. Para leer un documento digital necesito un soporte hardware de almacenamiento, otro para el procesamiento de la información y otro de visualización, un sistema software que reconozca el formato del archivo, y electricidad que haga funcionar todo. A priori, la información digital parece que requiere de una infraestructura un poco más compleja.

Sigamos con la demagogia y los ejemplos reduccionistas: imaginemos que tengo una fotografía en un álbum de fotos sobre la estantería del salón. Sólo tengo una copia. Para que se diera el caso de perder irremisiblemente la información de la fotografía (es decir, la propia fotografía), debería suceder algo como un incendio en mi salón, o una inundación, o venirse abajo el edificio, o un robo, o algo similar. Todas ellas son posibilidades con un grado de probabilidad, en principio, reducido.

Imaginemos ahora que esa misma fotografía la tengo almacenada en un archivo en el disco duro de mi portátil. Sólo tengo una copia del archivo. Las situaciones que me harían perder el archivo podrían ser las mismas que en el caso anterior (incendio, inundación, etc), pero a las que habría que sumar, por ejemplo, un error fatal en el disco duro, un borrado accidental del archivo, un virus informático que me obligase a formatear el disco duro, etc. Todas ellas son circunstancias que se me antojan un poco más probables.

Este es un ejemplo 'micro', que en cierta medida podría ser trasladado a un escenario 'macro' global.

¿Habrían llegado hasta nuestros días los originales de los Cuentos de Canterbury de Chaucer si hubiesen sido almacenados en un formato digital arcaico?

En cualquier caso, dije que 'no lo tenía claro', no tengo una opinión completamente definida de este asunto pues me falta mucha información y conocimiento del tema. Por eso, cualquier conversación como esta es buena para avanzar.

Saludos desde el cálido sur.

G.

25 Septiembre 2009 | 09:30 AM

Ja

Ja dijo

Otro tema interesante es el opuesto al de la pregunta: ¿es posible borrar algo definitivamente de Internet?

Si salgo en una foto rematadamente mal hecha sin mi consentimiento y no quiero que sea recordada, o si hace diez años escribí una tontería en un foro a las 5 de la mañana y firmé con mi nombre, por citar casos intrascendentes, es imposible que lo haga desaparecer de todos los servidores y backups y ordenadores del mundo, tanto más imposible (si es que se puede hablar de mayores o menores imposibilidades) cuanto mayor repercusión tenga el asunto.

28 Septiembre 2009 | 11:20 AM

elrelente

elrelente dijo

http://navegante2.elmundo.es/navegante/2009/10/13/gadgetoblog/125...

Esto de la nube es la leche... hasta que llueve

13 de octubre de 2009.- El chaparrón ha caído esta semana en Redmond ¡y de qué manera!. Hoy España debería estar contenta de que nunca saliera a la venta en nuestras tierras Sidekick, el teléfono de Paris Hilton y la tropa del papel cuché. Resumo brevemente: Sidekick fue un teléfono creado por Danger y Hiptop, y enlazado a la operadora T-Mobile, que durante los últimos tres años –hasta la llegada del iPhone y las Blackberrys- fue tan indispensable para los famosos de EE.UU. como el bolso con perrito.

En aquel entonces, cuando lo más avanzado que habían visto por aquí en telefonía era el Motorola Razr, Sidekick presumía de integrar mensajería instantánea, acceso al correo electrónico, aplicaciones y un novedoso sistema de almacenamiento en la nube, aunque en aquel entonces no estaba de moda llamarlo nube y era sólo "almacenamiento remoto", que queda mucho más vulgar. Prácticamente TODO lo que había en el teléfono estaba almacenado en realidad en un servidor. Fotos, vídeos, contactos de la agenda, etc… Cuando tu teléfono tiene 512 MB de memoria la idea parece interesante. Mientras los usuarios del Razr tenían que borrar mensajes y fotos para hacer sitio a nuevos contenidos los de Sidekick podían buscar en el servidor el primer mensaje que enviaron a la novia.

Uno de los riesgos, como bien sabe Paris Hilton, es que si pones como contraseña el nombre de tu perro hay muchas posibilidades de que el resto de la red acabe sabiendo el número de teléfono de tus amigos o vea el vídeo privado que grabaste en esa famosa habitación de hotel. Es una metida de pata gorda, pero el tiempo pasa y lo cura todo. La mitad de Beverley Hills cambió de número de teléfono, el vídeo ya ni siquiera resulta interesante y todos sabemos que Paris no es precisamente buena a la hora de manejarse con la tecnología. Después de todo es una de las tres personas que se han dado de alta en Keteké.

Otro de los riesgos es que la empresa que guarda estos datos los pierda. Pero ¿Qué posibilidades hay de que eso pase? Después de todo Danger pasó a ser propiedad de Microsoft hace cosa de un año y Microsoft algo sabe de servidores, datos y demás.

Hasta la semana pasada cuando parece que, de repente, lo olvidó todo. Algo falló durante lo que, se supone, iba a ser una actualización de los sistemas de almacenamiento en red del servicio. Los datos de los usuarios se han perdido y aquí viene la parte que le hiela a uno la sangre: o no hay copia de seguridad o no ha funcionado la recuperación de la misma. Durante una semana los usuarios de Sidekick no han podido acceder a la agenda de contactos, los mensajes o correos antiguos pero muchos esperaban que fuera un fallo temporal.

Ahora saben que nunca volverán. Los que tienen información dentro del teléfono corren el riesgo de que desaparezca si se apaga el terminal (el teléfono no guarda datos en copia local). T-Mobile ya ha confesado que poco o nada se podrá recuperar.

El golpe ha sido tal que por ahora se ha parado la venta de nuevos modelos del teléfono y es posible que Sidekick no se recupere de esta. Ahora que el iPhone y Blackberry empezaban a robarle el protagonismo, esta perdida de datos es un tiro de gracia. A Microsoft le puede caer una gorda en forma de demanda colectiva. A río revuelto, ganancia de pescadores. Los foros están llenos de usuarios comentando cual será su próximo teléfono y muy descontentos con la actuación de la operadora. En EE.UU. el número de usuarios de Sidekick roza el millón.

Pero más importante aún es si este fallo profetiza los problemas que tendremos en un futuro ahora que cada vez dependemos más del almacenamiento y los servicios remotos. Es bastante probable que en Google, Microsoft y el resto cuenten con mecanismos de seguridad en caso de fallo pero el sentido común dicta que los datos no están seguros si no están al menos en tres sitios diferentes y que esos mensajes de Gmail o Hotmail y los documentos de Google Docs deberían estar también en nuestros discos duros. Ahora que en los teléfonos comenzamos a guardar un volumen de información personal considerable, realizar copias de seguridad periódicas es más que recomendable.

13 Octubre 2009 | 03:44 PM

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